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viernes, 25 de octubre de 2013

La Danza del Vientre, ejercicio cardiovascular que adelgaza

 
La danza del vientre es un baile de origen árabe, que incluye movimientos del folclore egipcio, danza clásica y contemporánea, con grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de todas las partes del cuerpo. Es un ejercicio cardiovascular  que ayuda a mejorar tanto la flexibilidad como la fuerza. Se centra principalmente en los músculos del torso, si bien también mejora la fuerza en las piernas.

Algunos estilos de baile hacen hincapié en trabajar de forma aislada los músculos, enseñando a mover varios músculos o grupos musculares de forma independiente. Los movimientos que incorporan el velo fortalecen igualmente los brazos, los hombros y el tronco superior en general, mientras que los crótalos aumentan la fuerza de los dedos, trabajándolos uno a uno.

La danza oriental es apropiada para todas las edades y para personas de cualquier constitución, siendo el bailarín quien controla el nivel de exigencia física. Además, en el caso de la mujer embarazada, es un excelente ejercicio para preparar el vientre antes y después del parto, ya que los movimientos fortalecen y aportan tono muscular a la zona pélvica.  

 
 Practicado de manera regular adelgaza, hace quemar entre 250 a 300 calorías/hora. Además estos movimientos aumentan la flexibilidad y la fuerza de nuestros músculos, de manera que el organismo pueda eliminar fácilmente las grasas localizadas.
 
La danza del vientre también nos ayudará a mejorar el control sobre nuestro cuerpo, pues lograremos controlar nuestro centro de gravedad, algo que nos corregirá la postura y hará que mantengamos un porte mucho más atlético. Junto a esto podemos destacar el bienestar y fortaleza psicológica que nos aporta su práctica, ya que a nivel mental, el baile es una poderosa herramienta terapéutica, que trabaja directamente sobre los centros de energía corporales. Nos ayuda a expresarnos con fluidez, libertad y espontaneidad, así como a conocer y aceptar nuestro propio cuerpo, nos hará sentirnos más seguros de nosotros mismos y esto es algo que se notará en nuestra disposición frente a la vida.
 
 
Por todas estas razones, hace tiempo que la danza del vientre ha dejado de ser exclusividad de odaliscas y profesionales para convertirse en una de las actividades más populares en los gimnasios y academias de baile. Si decides practicarla, recuerda comenzar poco a poco, pues exige un gran trabajo muscular y necesitas energía para llevarlo a cabo. Tampoco te olvides de complementar el ejercicio con una alimentación saludable y beber mucha agua.

La danza del vientre es una actividad entretenida con la que ejercitamos nuestros músculos de manera armoniosa,  favorece conseguir una figura más esbelta, influye positivamente en nuestra salud y como baile que es, nos aporta equilibrio para aliviar tensiones y reducir el estrés.
 

 

lunes, 25 de marzo de 2013

Ejercicios de Flexibilidad



Los ejercicios de flexibilidad tienen el objetivo principal de mejorar el campo de movimiento articular y como objetivos secundarios aumentar el tono de los tendones, facilitar la recuperación de la fatiga muscular y prevenir contracturas o tendinitis.

Ya seas un deportista de competición o un aficionado al ejercicio o actividad física, los ejercicios de flexibilidad (estiramiento o elongación muscular) tienen que estar presentes en todos tus entrenamientos o sesiones.

Lo ideal es hacer unos minutos de flexibilidad general, que competa todas las articulaciones para luego hacer uno específico de tu deporte. Esto sería después del calentamiento. Después del entrenamiento también dedicar unos minutos a estirar los músculos mas cargados para luego otros minutos de estiramientos generales.

Dedica un mínimo de un diez o un quince por ciento del tiempo de la sesión o del entrenamiento a ejercicios de flexibilidad es lo mínimo recomendable. Es decir, que para una sesión de una hora de duración se debería dedicar unos diez minutos a estos ejercicios.

Hombros y pecho

1_10.jpg Puedes hacerlo de pie o de rodillas. Entrecruza las manos por detrás de la espalda e inclínate hacia adelante manteniendo la espalda lo más recta posible; vuelve a la posición original.

Hombros

2_9.jpg Cruza uno de los brazos por delante del pecho y coloca la otra mano a la altura del codo, presionando un poco el brazo hacia el pecho. Repite con el otro brazo.

Tríceps

3_6.jpg Coloca un brazo por detrás de la cabeza y la otra mano en el codo, presiona hacia abajo el codo sin mover la cabeza hacia adelante. Repite con el otro brazo.

Glúteos

4_4.jpg Sentado en el piso con la pierna derecha estirada, dobla la izquierda y pásala sobre la pierna derecha; coloca el brazo izquierdo sobre la pierna derecha y presiona hacia afuera hasta que sientas el estiramiento. Cambia de lado.

Aductores

5_3.jpg Abre las piernas el doble de ancho de los hombros, coloca el peso sobre una pierna al tiempo que doblas esa rodilla como si fueras a sentarte. La pierna contraria debe quedar estirada. Luego cambia de pierna.

Isquiotibiales

6_1.jpg Sentado debes dejar una pierna estirada y doblar la otra para mantener el equilibrio; inclínate hacia adelante tratando de llevar el pecho hacia las rodillas y tocar los dedos del pie. Cambia la posición de las piernas.

Muslos

7_0.jpg Parado sobre una pierna, toma la otra por la parte anterior del tobillo y presiona hasta llevar el pie al glúteo. Debes mantener ambas rodillas a la misma altura. Cambia de pierna.

Gemelos

8.jpg Frente a una pared apoya ambas manos, coloca un pie adelante y otro atrás y presiona hacia la pared sin despegar el talón de la pierna que quedó atrás. Luego cambia la posición de las piernas.

Espalda baja

9.jpg Acostado boca arriba con las manos entrecruzadas detrás de la nuca, dobla ambas rodillas y déjalas caer suavemente hacia el lado derecho (sin despegar los codos del piso). Luego cambia hacia el otro lado.